Euskal Herria y los intelectuales
es el título del clarificador artículo del miembro de la RED VASCA ROJA Alfontso MTZ. LIZARDUIKOA que EGIN publicó en su
sección hoy escribe en la página 9 de su nš del 12 de octubre de 1997.
Este es el texto del
artículo:
Euskal Herria y los intelectuales
Si observamos la historia sin edulcorantes percibiremos que una
característica del estamento intelectual es la de que,
salvo honrosas excepciones, siempre acaba traicionando a las masas
a las que dice representar. El poder, el dinero, el reconocimiento
por parte del Estado y el miedo a la marginación son poderosos
factores que acaban inclinando la balanza en dicho sentido. La
defensa de los intereses populares no genera más que lucha,
aislamiento o cárcel para los intelectuales comprometidos.
La constatación histórica de esta traición
genera una importante pregunta: ¿los pueblos en lucha por
su liberación han de rechazar el papel de los intelectuales
en sus respectivos procesos?
En el desierto de Kalahari africano existe un pequeño pueblo
que aún vive en condiciones paleolíticas dedicado
a la caza y a la recolección. Este singular pueblo (los
!kung) ha encontrado muy sabiamente mecanismos que resuelven
muchos de sus problemas sociales antes de que maduren y se conviertan
en serias amenazas para la estructura del grupo. El pueblo !kung
es un pueblo sin jerarquías y posee rituales que minimizan
las actividades de los individuos relevantes de su propia sociedad,
con el objeto de que no se estimule en ellos la arrogancia o el
engreimiento. Un cazador hábil, cuya importancia para el
mantenimiento de la economía grupal es fundamental, nunca
ha de anunciar públicamente el éxito de su caza;
si lo hiciera sería considerado como un estúpido.
Por el contrario, éste se sienta en silencio al lado de
su hoguera y espera a que los demás se acerquen y pregunten.
Entonces, el experto cazador minimizará el éxito
de su empresa y nadie se lo reconocerá en público,
e incluso se reirán de él, aunque todos sepan que
ha sido el hábil ejecutor. Ese pueblo sabe que tiene individuos
que le representan pero la estructura grupal no los reconoce,
creando de esta manera un filtro que evita la privatización
de las diferentes actividades en favor de unos privilegiados.
Esta inteligente actitud me retrotrae de inmediato a la actitud
del pueblo vasco con respecto a los intelectuales. Uno, que para
bien o para mal vive en el mundo de la cultura, ha podido comprobar
la actitud sistemática de los mal llamados intelectuales
que utilizan las estructuras existentes (universidad, medios de
comunicación, partidos políticos...) en esta Euskal
Herria colonial con el único fin de la promoción
personal y del salto definitivo a los foros madrileños.
Uno ha podido, también, observar a esos otros intelectuales
que sin llegar a Madrid se quedan por nuestras tierras (a pesar
de que sus modelos a imitar sean foráneos) y pretenden
asumir el papel de intelectuales vascos. Y ante todo ello, uno
observa, con cierto regusto, la mala leche que genera en ellos
la actitud de nuestro pueblo al que califican de inculto, primitivo
y embrutecido porque no aplaude alienadamente las "boutades"
de turno y las finas disquisiciones filosóficas, políticas
o sociales a que nos tienen acostumbrados.
Está claro que no ven lo evidente, y es que nuestro pueblo,
al igual que el pueblo !kung, no tiene ninguna necesidad
de héroes, sabios, sacerdotes o intelectuales que lo representen.
Y que el intelectual de la modernidad no es más que un
instrumento de privatización del pensamiento y de la cultura
inventado por el imperialismo para poder robar el protagonismo
al propio pueblo. Todo eso aquí ya se sabe y se responde
en consecuencia. Aquí el pueblo lo filtra todo, y no está
dispuesto a ceder los mecanismos que le priven de su visión
del mundo poniéndola en manos de intelectuales que puedan
servir a los intereses del enemigo.
Pero hay aún más. El filtro popular llega hasta
el extremo de controlar a su propia intelectualidad. Los verdaderos
pensadores de nuestro pueblo, los que han encontrado la esencia
de nuestros comportamientos y valores que nos han hecho posible
un viaje de más de 30.000 años por la historia de
la humanidad, son anónimos. Aquí no están
bien vistos los elitismos. Y aunque la dominación económica
y cultural a la que estamos sometidos nos imponga de alguna manera
el modelo elitista, Euskal Herria siempre ha resistido y nunca
ha potenciado demasiado a sus individualidades. Aquí el
intelectual del pueblo tiene que estar (en el trabajo) sin ser
reconocido por ello. Por eso a menudo, desde fuera, se nos presenta
como un pueblo sin figuras de talla intelectual, sin cultura ni
pensamiento. Una cosa es no reconocer la intelectualidad, pero
otra muy diferente es rechazarla, ya que un pueblo sin intelectuales
está abocado a la desaparición y nuestro pueblo
aquí está y por lo que parece, aún, muy vivo.
Y aunque a los intelectuales vascos nuestro propio pueblo nos
niegue protagonismo, también sabe que, como dicen en Galicia,
"haberlos haylos". Comprendo que en Madrid se hagan
la picha un lío con nosotros.
Alfontso MTZ. LIZARDUIKOA, Doctor en Ingeniería. Filósofo